La misión científica tendrá como objetivo realizar capturas y análisis de roedores en distintos sectores de la provincia fueguina para determinar si existe presencia del virus en reservorios naturales y establecer el posible origen de los contagios.
La investigación se centra especialmente en reconstruir el recorrido realizado por los turistas extranjeros antes de embarcar en Ushuaia, ya que las autoridades sanitarias buscan determinar si el contagio ocurrió en territorio argentino o durante el trayecto marítimo hacia la Antártida.
Desde el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego remarcaron que la provincia no registra casos autóctonos de hantavirus desde 1996, cuando la enfermedad comenzó a ser de notificación obligatoria en Argentina. Además, indicaron que la región no forma parte de las zonas endémicas habituales de circulación de la cepa Andes, la variante detectada en este brote.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que entre los afectados hay pasajeros y tripulantes de distintas nacionalidades. Los estudios genómicos preliminares realizados sobre las muestras permitieron identificar la cepa Andes, presente principalmente en el sur de Argentina y Chile.
El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por el contacto con secreciones de roedores infectados. Puede provocar un cuadro respiratorio grave y potencialmente mortal, por lo que las autoridades sanitarias mantienen un seguimiento epidemiológico estricto ante cualquier caso sospechoso.



















