La decisión fue adoptada luego de que las autoridades de la Comunidad de Madrid solicitaran el máximo nivel operativo de Protección Civil. A partir de esa medida, el Ministerio del Interior asumió la coordinación de los operativos para combatir el fuego y asistir a la población afectada.
Uno de los escenarios más críticos se registra en la Sierra Oeste de Madrid, donde los incendios originados en las zonas de Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias se unificaron en un único frente de grandes dimensiones. Las autoridades advirtieron que ese foco podría unirse con el incendio que permanece activo en Burgohondo, provincia de Ávila, lo que agravaría aún más la situación.
Ante el avance de las llamas, se emitieron alertas masivas a través de teléfonos celulares para ordenar evacuaciones inmediatas en las localidades en riesgo. Los evacuados fueron trasladados a distintos centros de acogida habilitados en municipios cercanos.

Según los informes oficiales, el incendio en Ávila ya afectó unas 9.000 hectáreas y presenta un perímetro de aproximadamente 71 kilómetros, mientras que en la Comunidad de Madrid la superficie quemada ronda las 6.000 hectáreas.
Las condiciones meteorológicas continúan complicando el trabajo de los brigadistas, ya que se prevén fuertes ráfagas de viento superiores a los 50 kilómetros por hora, lo que favorece la propagación del fuego.
Frente a la magnitud del desastre, España activó el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, que respondió con el envío de aviones hidrantes provenientes de Grecia e Italia para reforzar las tareas de combate.
En lo que va de 2026, los incendios forestales ya consumieron más de 120.000 hectáreas en España, una superficie que supera ampliamente la registrada durante el mismo período del año pasado.



















