La situación generó serias complicaciones en el sistema educativo francés. Cerca de 2.000 escuelas se vieron afectadas por la falta de aire acondicionado o ventiladores adecuados, mientras que numerosos establecimientos modificaron horarios o solicitaron a las familias que no envíen a los alumnos a clases.
Además, las altas temperaturas ya tuvieron consecuencias trágicas. Según reportes internacionales, al menos 13 personas murieron ahogadas al intentar refrescarse en ríos, lagos y otros cursos de agua durante los últimos días.
En el Reino Unido, la Oficina Meteorológica británica (Met Office) emitió una alerta roja por calor extremo para el centro y sur de Inglaterra y para Gales. Se prevén máximas cercanas a los 40°C entre miércoles y jueves, valores inusuales para la región. Las autoridades pidieron extremar cuidados, especialmente con niños, adultos mayores y personas con problemas de salud.

Los especialistas advierten que esta nueva ola de calor se suma a otros eventos extremos registrados en Europa durante los últimos meses y la vinculan con los efectos del cambio climático, que incrementan la frecuencia e intensidad de estos fenómenos.




















