El siniestro ocurrió a las 19:29 del viernes en la mina de carbón Liushenyu, ubicada en el distrito de Qinyuan. Además de las víctimas fatales, un total de 128 personas permanecían internadas en distintos hospitales, entre ellas dos en estado crítico y otras dos con heridas de gravedad.
Las autoridades reconocieron que las primeras cifras difundidas fueron inexactas debido al caos registrado tras la explosión y a que la empresa no proporcionó correctamente la cantidad de trabajadores que se encontraban cumpliendo funciones al momento del accidente.
De acuerdo con los primeros informes oficiales, bajo el pozo de la mina se habían detectado durante un largo período gases tóxicos y peligrosos por encima de los límites permitidos, situación que representaba un importante riesgo de desastre.

Investigan responsabilidades de la empresa
La agencia estatal Xinhua informó que la compañía a cargo de la explotación minera fue considerada responsable por “graves violaciones a la ley”.
Tras el hecho, los directivos y responsables de la empresa quedaron bajo control de las autoridades, mientras que la mina suspendió completamente sus actividades para llevar adelante revisiones de seguridad e investigaciones sobre las causas de la tragedia.
El alcalde de la ciudad de Changzhi, Chen Xiangyang, confirmó además que se dispuso una revisión integral de las condiciones de seguridad en el establecimiento minero.



















