Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas avícolas del país, despidió a 260 trabajadores de su planta La China, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en medio de la compleja situación económica y productiva que atraviesa la compañía.
La planta cuenta con alrededor de 900 empleados y la reducción de personal representa una parte significativa de su dotación. Según explicó la firma en los telegramas enviados a los trabajadores, la decisión responde a una “grave disminución de trabajo” derivada de circunstancias que considera ajenas a su responsabilidad.
La empresa relacionó la caída de la actividad con los brotes de influenza aviar registrados en Argentina, que provocaron restricciones comerciales y dificultades para acceder a mercados internacionales, entre ellos China.

De acuerdo con la explicación empresarial, esta situación produjo una reducción de las exportaciones y una mayor oferta de productos en el mercado interno, acompañadas por una caída de los precios de comercialización y un incremento de los costos operativos.
Granja Tres Arroyos sostuvo que previamente había implementado distintas medidas para afrontar la situación y justificó la reestructuración como una alternativa destinada a garantizar la continuidad de la compañía y preservar los restantes puestos de trabajo.
El rechazo del gremio
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) expresó su rechazo a los despidos y cuestionó duramente la decisión empresarial.
Desde la organización sindical señalaron que la reducción de personal no solucionará los problemas financieros de la compañía y advirtieron sobre la situación que atraviesan los empleados.
El gremio aseguró además que los trabajadores acumulan más de cinco quincenas de atraso en el cobro de sus salarios y señaló que entre las personas despedidas también habría delegados gremiales.
Una empresa con una importante deuda
El conflicto laboral se produce mientras Granja Tres Arroyos atraviesa una delicada situación financiera. Según la información difundida, la compañía mantiene un pasivo estimado en 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración de sus obligaciones.
La propuesta contemplaría quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la eventual venta de activos considerados no estratégicos.
La empresa había ingresado a fines de 2024 en un procedimiento preventivo de crisis y desde entonces implementó distintas medidas de reducción de costos, entre ellas un programa de retiros voluntarios.
Los 260 despidos registrados ahora en la planta de Concepción del Uruguay profundizan la incertidumbre laboral dentro de una de las compañías más importantes de la industria avícola argentina.
Fuente: Agencia NA



















