Las localidades de El Hoyo, Epuyén y la zona de Puerto Patriada figuran entre las más afectadas, con miles de hectáreas quemadas y un impacto directo sobre el ecosistema, la fauna y el paisaje natural. En algunos sectores, las llamas avanzaron con rapidez debido a las altas temperaturas, la sequía prolongada y las ráfagas de viento que complicaron las tareas de combate.

Según un relevamiento fotográfico publicado por el Diario Río Negro, la superficie afectada supera las 35.000 hectáreas, dejando imágenes aéreas que reflejan la dimensión real del desastre ambiental, con extensas áreas completamente ennegrecidas y árboles calcinados en pie, sin signos de recuperación inmediata.
Durante los operativos trabajaron brigadistas provinciales, nacionales y equipos de apoyo aéreo, en una lucha contrarreloj para contener los focos activos y evitar que el fuego alcanzara zonas pobladas. Además, la Administración de Parques Nacionales intervino en áreas protegidas, como el Parque Nacional Los Alerces, donde el incendio obligó a reforzar la coordinación y el despliegue de recursos.


Especialistas advierten que la recuperación de los bosques afectados llevará décadas y que el impacto ambiental será profundo, no solo por la pérdida de vegetación nativa sino también por la erosión del suelo y la alteración de los ecosistemas. En ese contexto, se vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas de prevención, control y concientización frente a un fenómeno que se repite con mayor frecuencia e intensidad.
Fuente: Diario Río Negro


















