“Es un momento muy emotivo”, aseguró Marcela Morisoli, quien agradeció al Gobierno provincial por materializar “uno de nuestros sueños familiares, que dará la posibilidad a todos -tanto a argentinos como a extranjeros- de acceder a la obra de mi padre, a sus proyectos, a sus intereses y a sus lecturas. Quedan todos invitados”.
Luego de la firma de la escritura y de la entrega de la misma por parte del mandatario pampeano a los hijos de Edgar Morisoli y Margarita Monges; el inmueble de la calle Pringles de Santa Rosa, donde vivió el reconocido poeta y escritor pampeano, hasta su muerte el 16 de junio de 2020; será finalmente una Casa Museo abierta al público. La Provincia invirtió $12.320.000 en la compra.
El Gobernador aseguró que “es un orgullo y llena el alma ser partícipe de esta decisión que marca un hito en la cultura pampeana” y destacó que la sociedad obtuvo “la aceptación y la predisposición por parte de la familia” para engrandecer su patrimonio cultural, porque hablar de Edgar y Margarita es hablar de nuestro patrimonio cultural” enfatizó Ziliotto.
Abrir esa casa al público “era un deseo de Edgar, y nosotros estamos cumpliendo con ese deseo que -dijo Ziliotto- se va a transformar en la niña mimada de la Secretaría de Cultura y será un lugar de encuentro, de reflexión, para recordar la historia de La Pampa a quienes quieran recorrerla”.
El Gobernador reiteró su agradecimiento a la familia y al equipo de la Secretaría de Cultura y aseguró que “hay mucho por hacer. Pongamos, como siempre lo dijimos, a disposición de la sociedad pampeana el enorme legado cultural e histórico de Edgar y Margarita”.
Acompañaron al gobernador pampeano, la secretaria de Cultura, Adriana Maggio; la subsecretaria de Coordinación Cultural, Dini Calderón; el escribano general del Gobierno, Martín Ellal; la directora provincial de Patrimonio Cultural, Elina Sáez; familiares y amigos del escritor.
Por su parte, Adriana Maggio agradeció a la familia por su disposición y al Gobernador que, a pesar de la dura situación de la pandemia, “comprendió que en la salud también está incluido lo simbólico, el espíritu, la emoción y nuestro corazón. Por eso se hace imprescindible este hecho, para poner en manos de los pampeanos y pampeanas este patrimonio”.

















