La Concejal Marina Baigorria (Frente Castense) y Presidenta del Concejo Deliberante manifestó una síntesis sobre el Presupuesto 2019 en la última sesión del Concejo Deliberante.
Esta política económica nos está llevando a mayores brechas de desigualdad entre los sectores medios bajos y los grupos de mayor concentración económica”

El Ministro de Economía, Nicolás Dujovne, presentó el 19 de septiembre ante la Cámara de Diputados el Presupuesto para el año 2019. Desde que circuló el diseño, los números levantaron diferentes críticas por repartición de las partidas. En ese contexto, una de las cuestiones que mayores dudas despertó fueron los números que se prevén en cuanto a la inflación y la caída de la economía.
De acuerdo a lo que leí y escuche al Ministro de Economía puedo expresar que el Gobierno muestra su hipótesis más optimista. No ha habido ningún presupuesto que tenga después una realidad mejor. En general es peor. Si esto es así, si lo elaboraron tratando de mostrar el mejor escenario posible, es una desgracia.

En primer lugar, porque en todos los pronósticos fallaron. El año pasado se votó un presupuesto, marcaba una inflación del 10% y se espera una del 42% o del 45%. Al inicio de año se esperaba una inflación del 10%, luego de la devaluación (reducción del valor del peso argentino en relación al dólar) que ya lleva alrededor del 100%, las expectativas de inflación (tomada como una subida del nivel general de precios) aumentaron casi un 42%.
En materia de crecimiento económico, al principio de este año se esperaba crecer alrededor del 3,5% sería un aumento del 3,5% del PBI real- PBI significa Producto Bruto Interno es la riqueza generada en un año dentro de las fronteras del país-, sin tener en cuenta la inflación, de este año en relación al del año pasado, y luego de la devaluación se prevé una caída del PBI de casi 2%, seria la caída de PBI real en un 2% en relación al PBI del año pasado.

En relación a la elaboración del Presupuesto se equivocaron por 35 puntos en la inflación. Y por seis puntos, para abajo, en la economía. Decían que iba a estar empatada y ahora reconocen que va a haber una caída de medio punto del PBI (Producto Bruto Interno). Eso sirve de balance de la gestión y muestra un desastre. Y eso si las previsiones fuesen creíbles, pero estas no lo son. Supone un tipo de cambio (el valor del dólar) de $40,10 centavos. Y tres meses antes de fin de año, el dólar está a $40. El problema económico que hay en Argentina es el Plan. Todas las medidas con la que Macri estuvo personalmente de acuerdo son neoliberales. El fondo nos pasa plata porque no llegamos a fin de mes. Del gobierno anterior se pueden decir millones de cosas, pero nadie puede negar que la Argentina quedo desendeudada en la época del Gobierno de Cristina de Kirchner.
No solo eso, el Gobierno tomo medidas de la administración del ex Ministro de Economía Axel Kicillof. El Gobierno tomó varias políticas que parecen ser del gobierno anterior, pero no lo son. Las retenciones, el «Ahora 12» (era un plan de doce cuotas sin interés para incentivar al consumo), Vaca Muerta (estatización de YPF) y Programa Precios Cuidados (era un compromiso asumido por el Gobierno Nacional, las empresas comercializadoras, los distribuidores y sus principales proveedores para una administración de precios flexibles que comenzó en el 2014. El programa era de alcance nacional y se hacía a cargo del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas). Estos tres planes o programas son ficción. El gobierno aplica un «Ahora 12» y quiere hacer pasar como que era del programa anterior. Ahora la tasa de interés (haciendo alusión a la política monetaria que lleva a cabo el Banco Central) ahí es altísima. Con «Precios Cuidados» pasa lo mismo. La gente lo usaba como precio de referencia y ahora no aparecen en ningún lado. Las presuntas retenciones se licuan cuando sube el dólar. Aplican medidas del mismo nombre, pero las aplican mal y necesitan ponerle el mismo nombre porque están tan desprestigiados que buscan agarrarse de lo que el público confía.
Lo que se podría cambiar es principalmente revertir la política de ahogar el consumo, la demanda interna, el salario, los derechos de jubilados, de educación, de salud. Ya con cambiar eso habría una situación distinta (haciendo referencia a la demanda agregada que es la suma del consumo, inversión, gasto público y exportaciones netas).
La gente no llega a fin de mes, los negocios no pueden vender, echan gente. Y encima, con un gobierno que ajusta para pagar la deuda externa (haciendo hincapié en la deuda que se contrajo con el FMI). Con esta política lo único que se espera es más inflación (es un proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos; aumento del nivel general de precios); desempleo (es la situación de la persona que está en condiciones de trabajar pero no tiene empleo o lo ha perdido) y recesión ( es la disminución de la actividad comercial e industrial que comporta un descenso de los salarios, de los beneficios y del empleo). Eso no es tan complejo. Ya con cambiar eso la situación se revierte.
Pero Dujovne en el debate del presupuesto del año 2019 sostiene, que no va haber una modificación del esquema monetario (no va a llevarse a cabo una dolarización o volver al régimen de convertibilidad) o sea seguir con un esquema extremo de valorización financiera la llamada “timba financiera” y no se va a llevar a cabo ninguna reestructuración de la deuda externa. El Ministro habla de llegar a la convergencia o equilibrio fiscal a través de una fuerte reducción del gasto público, por ejemplo, reducción de gastos de capital (obra pública y reducción de empleados estatales). Para el año que viene se espera un resultado primario (es aquel que surge de restar los intereses de la deuda pública) igual a cero es decir, ingresos estatales igual a gastos estatales.
El Ministro mantiene que esto va a “traer” inversiones a la economía real. Pero no es nada alentador de acuerdo a las valoraciones del Ministro actual y afecta fundamentalmente a la clase trabajadora y sectores más marginales. Esta política económica nos está llevando a mayores brechas de desigualdad entre los sectores medios bajos y los grupos de mayor concentración económica, que son los más favorecidos y los que menos » esfuerzos» hacen (ya que le sacan más a los de abajo).

















