El hecho ocurrió en la ciudad de Quetta, capital de Baluchistán, una región ubicada en el sudoeste del país y considerada uno de los principales focos de violencia insurgente. Según informaron autoridades pakistaníes, la explosión se produjo cuando la formación ferroviaria circulaba cerca de la zona de Chaman Phatak, poco después de haber partido desde un área militar.
De acuerdo con los primeros reportes, el atentado habría sido ejecutado mediante un vehículo cargado con explosivos que impactó contra uno de los vagones. La detonación descarriló la locomotora y varios coches, dos de los cuales terminaron volcados. Además, la onda expansiva provocó daños en viviendas, automóviles y edificios cercanos.
El ataque fue reivindicado por el Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), un grupo separatista armado que mantiene desde hace años una insurgencia contra el gobierno pakistaní y que es considerado organización terrorista por distintos países. La agrupación aseguró que el objetivo eran integrantes de las fuerzas de seguridad que viajaban en el tren.

Las imágenes difundidas por medios internacionales muestran escenas de desesperación: columnas de humo negro, vagones destruidos y rescatistas intentando auxiliar a las víctimas entre los restos metálicos. Equipos de emergencia, ambulancias y fuerzas de seguridad trabajaron durante varias horas en el lugar del atentado.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, condenó el atentado y lo calificó como una “explosión terrorista atroz”. Además, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y prometió reforzar las operaciones militares contra los grupos insurgentes en Baluchistán.
La provincia de Baluchistán atraviesa desde hace décadas un conflicto separatista marcado por ataques armados, atentados y enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas estatales. En los últimos años, el Ejército de Liberación de Baluchistán intensificó sus acciones contra instalaciones militares, estaciones ferroviarias y proyectos de infraestructura vinculados al corredor económico entre Pakistán y China.
El atentado de este domingo se suma a una creciente ola de violencia en Pakistán durante 2026, en medio de una fuerte tensión regional y de reiterados ataques terroristas registrados en distintos puntos del país.















