Las autoridades de la institución, que depende de la Universidad Champagnat, confirmaron que cada uno de los alumnos identificados recibió 20 amonestaciones y quedó en condición de “libre”, lo que implica que deberán rendir todas las materias de manera individual. La decisión fue catalogada por el propio establecimiento como “una medida extraordinaria ante circunstancias sin precedentes”.
Los hechos que motivaron la sanción
Según informó la institución, el 27 de noviembre un grupo numeroso de estudiantes ingresó al colegio con espuma, harina, parlantes y otros elementos propios del festejo. Sin embargo, el festejo derivó rápidamente en descontrol: insultos al personal, corridas por los pasillos, roturas de mobiliario y daños materiales, entre ellos un matafuego, equipos de sonido y elementos institucionales.
Los directivos señalaron que había advertencias previas para evitar este tipo de celebraciones dentro del edificio, pero que igualmente se produjo un cuadro de violencia y desobediencia que obligó a intervenir al equipo de conducción.

Reacciones y cuestionamientos
La sanción masiva generó posturas encontradas entre las familias. Algunos padres acompañaron la medida y consideraron necesario un correctivo ejemplificador ante el nivel de descontrol. Otros, en cambio, cuestionaron que se incluyera a estudiantes que —según su relato— no participaron de los destrozos más graves.
Incluso señalaron supuestas inconsistencias en la identificación de los responsables y pidieron que la institución revise caso por caso. También hubo reclamos porque algunos de los jóvenes señalados como protagonistas centrales del daño no habrían sido incluidos en la nómina de sancionados.
Plan de reparación y actividades obligatorias
Además de las sanciones disciplinarias, el colegio implementó un “Plan de Reparación y Recapacitación Escolar”, que contempla:
- Jornadas de limpieza y reacondicionamiento del edificio.
- Actividades comunitarias y solidarias.
- Talleres de convivencia, reflexión y responsabilidad.
- Un coloquio obligatorio sobre normas, convivencia y cuidado de espacios comunes.
Si los estudiantes cumplen con todas estas instancias, las autoridades evaluarán reducir la sanción de 20 a 14 amonestaciones, aunque la condición de alumno libre se mantendría para los exámenes finales.
Un debate que trasciende al caso puntual
El episodio reavivó la discusión sobre la cultura de los festejos de fin de curso, la convivencia escolar y los límites entre celebración y daño institucional. También abrió un debate sobre si las sanciones colectivas son un método adecuado o si la responsabilidad debe determinarse únicamente de forma individual.
Mientras continúa el proceso de reparación dentro de la institución, las familias aguardan definiciones que permitan despejar dudas y que los jóvenes puedan cerrar su ciclo lectivo sin mayores demoras en su ingreso a niveles superiores.
















