Niní fue directora de la Escuela Nº 251 “Maestro Horacio Coria”, institución que la tuvo como figura clave desde su organización y puesta en marcha. En 1993, fue ella quien encabezó la histórica recepción al entonces presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, durante la inauguración del establecimiento educativo y el inicio del ciclo lectivo nacional. Aquel acto quedó grabado para siempre como uno de los eventos más significativos en la historia de Eduardo Castex.

Su trayectoria no se limitó a lo educativo. Fue Reina de Estudiantil en 1963, militante activa y una de las afiliadas al peronismo más destacadas de la localidad, actualmente integraba la nómina de autoridades de la Unidad Básica «Volver a Perón». Participó de elecciones, caminó barrios con convicción y acompañó causas sociales y de memoria histórica, especialmente la lucha de su familia por el reconocimiento a las víctimas de la última dictadura militar. Niní enseñaba con su voz, pero también —y sobre todo— con su vida.

Un legado que vuelve a hablar
En el reciente acto, en el mes de septiembre por el Día del Maestro en la Escuela 251, otra ex docente —también fallecida este año— hizo llegar palabras que recordaban la emotiva inauguración de 1993. En esas líneas, la figura de Niní volvió a ocupar un lugar protagónico:

“En este día del maestro y en este lugar… recordaremos de manera muy especial el día de la inauguración de esta hermosa escuela, uno de los actos más significativos en la historia de Castex.”
“El pueblo entero se vistió de fiesta”
La docente jubilada Celia Villalba, quien integró el equipo de ceremonial y protocolo, relató con emoción la magnitud de aquel acontecimiento:
“Ese fue un hecho inusual, donde el pueblo entero se vistió de fiesta. Asistieron autoridades nacionales, provinciales y locales, delegaciones de pueblos vecinos y todas las escuelas con sus banderas de ceremonia. Fue un momento profundamente emotivo.”
Entre los presentes estuvo la Reina Nacional del Trigo, Liza García, coronada en Leones ese mismo año. Liza no era sólo la embajadora local: era la hija de Niní, acompañando a su madre en una jornada que hoy adquiere un sentido aún más profundo.

Una directora que movilizó a todo un pueblo
La infraestructura escolar lucía impecable gracias a la convocatoria que Niní hizo a toda la comunidad. Artesanos, vecinos y familias ornamentaron la escuela con ramas de caldén, cortaderas, carditos silvestres y elementos autóctonos que reflejaban la identidad pampeana. En la entrada, una antigua “chata” se transformó en un símbolo cargado de historia.
Entre las obras expuestas destacó un retrato al óleo de un caudillo riojano, pintado por el artista castense Miguel García, propiedad de la directora. Al verlo, el presidente Menem contó sorprendido que él mismo poseía una pintura de otro caudillo elaborada por el mismo artista, una anécdota que quedó en el recuerdo colectivo.

Celia evocó la dedicación absoluta de Niní:
“Desarrolló una labor intensa para cumplir con todos los requisitos del personal de ceremonial y protocolo. Nada quedó librado al azar. Su compromiso fue total.”
Una mujer que trascendió su tiempo
Ídes “Niní” Martín fue mucho más que una directora, una militante o una figura pública. Fue una madre orgullosa, una docente que supo transmitir valores, una defensora de la memoria, una mujer que caminó la vida con dignidad, sensibilidad y compromiso.

Su huella permanece en las aulas que ayudó a construir, en los actos inolvidables que lideró, en los estudiantes que la conocieron y en la localidad que hoy la despide con afecto y gratitud.

















