Un cierre sin previo aviso
Según denunciaron los trabajadores, la empresa comunicó el cese de actividades sin instancias previas de diálogo ni negociación con los empleados ni con el gremio del sector. El procedimiento incluyó la presencia de seguridad privada y escribanos, lo que fue interpretado como una maniobra para imponer la decisión de cierre sin alternativas de consenso.
Tensión y denuncias
Durante las horas posteriores al anuncio, un grupo de operarios permaneció de manera pacífica dentro de la planta. En ese contexto, se denunció la presentación de una acusación judicial considerada falsa, que habría tenido como objetivo habilitar un eventual desalojo policial. Desde el sector gremial calificaron la situación como una vulneración de derechos laborales básicos.
Reclamos y protestas
Tras los despidos, los trabajadores realizaron medidas de protesta y reclamaron la intervención de las autoridades laborales provinciales, exigiendo respuestas concretas ante la pérdida de sus fuentes de trabajo, especialmente en vísperas de las fiestas de fin de año. Algunos de los despedidos manifestaron que quedaron “en la calle sin explicaciones”.

Un escenario que se repite
El cierre de esta fábrica se suma a un escenario complejo para la industria nacional, marcado por suspensiones, despidos y cierres de plantas en distintos rubros productivos. La situación vuelve a poner en debate el impacto de la coyuntura económica sobre el empleo, la producción y el entramado industrial argentino.


















