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Tiene 97 años, comenzó a trabajar a los 12 y dedicó 85 años de su vida a la cosechadora

Oscar “Toto” Policastro es un histórico trabajador rural de Morse, en la provincia de Buenos Aires. Comenzó a trabajar junto a su padre cuando era apenas un niño, llegó a reconstruir su propia cosechadora y se mantuvo en actividad hasta los 97 años. Su historia refleja ocho décadas de transformaciones en el campo argentino.

A los 97 años, Oscar “Toto” Policastro cerró una trayectoria de 85 años dedicada a las tareas rurales. Vecino de Morse, una localidad del partido bonaerense de Junín, pasó prácticamente toda su vida entre cosechadoras, herramientas y motores, convirtiendo su pasión por la maquinaria agrícola en su principal actividad laboral.

Su historia fue difundida por TN, luego de que recibiera un reconocimiento durante la 29ª Fiesta Nacional del Cosechero, realizada en octubre en su localidad. Allí participó del tradicional desfile y fue homenajeado por su extensa trayectoria.

Una vida entre máquinas y cosechas

Toto comenzó a trabajar a los 12 años, cuando acompañaba a su padre durante las campañas agrícolas. En aquella época, las condiciones eran muy diferentes de las actuales: las cosechas se realizaban con maquinaria menos desarrollada y los trabajadores permanecían durante varios días en los establecimientos rurales.

Según recordó, durante los veranos era habitual dormir debajo de las cosechadoras, ya que los trabajadores se quedaban en los campos hasta finalizar las tareas.

A pesar de las dificultades propias de aquellos tiempos, Policastro aseguró que nunca consideró su trabajo como una obligación. Desde pequeño sintió una especial atracción por los motores y las máquinas, una pasión que mantuvo durante toda su vida.

Con el paso de los años, aprendió mecánica y comenzó a reparar maquinaria agrícola. Esa habilidad le permitió afrontar uno de sus mayores desafíos: comprar su primera cosechadora, que se encontraba en tan malas condiciones que prácticamente debió reconstruirla por completo.

Mientras recuperaba el equipo, trabajaba en su taller reparando máquinas de terceros, una actividad que le permitía generar ingresos y continuar con su proyecto.

Testigo de la transformación del campo

Durante sus 85 años de actividad, Policastro fue testigo de importantes cambios tecnológicos en la producción agropecuaria.

Desde las antiguas cosechadoras hasta los modernos equipos autopropulsados, conoció distintas generaciones de maquinaria y se adaptó a los avances que modificaron las condiciones laborales y la productividad del sector.

Aunque reconoció que las primeras décadas exigían un esfuerzo físico considerablemente mayor, sostuvo que siempre encontró satisfacción en su oficio.

Su pasión por el trabajo también tuvo continuidad familiar. Su hijo Horacio aprendió las tareas rurales junto a él y posteriormente adquirió su propia cosechadora. Durante años, ambos compartieron campañas y experiencias.

Su última cosecha a los 97 años

En 2026, Toto completó su última campaña agrícola. Lejos de vivir ese momento como una despedida especial, explicó que terminó el trabajo con la misma naturalidad con la que lo había hecho durante décadas.

El último lote correspondía a clientes de muchos años, con quienes había construido relaciones que trascendieron lo estrictamente laboral.

Actualmente, aunque ya no realiza las extensas jornadas de cosecha, continúa vinculado a las máquinas y al taller familiar, donde comparte tiempo con sus hijos Horacio y Alejandro.

Allí sigue colaborando con pequeñas tareas, principalmente organizando herramientas y elementos del galpón.

Su historia representa una generación de trabajadores rurales que vivió la evolución del campo argentino desde sus métodos más tradicionales hasta la incorporación de nuevas tecnologías.

Con 97 años y 85 de trabajo, Oscar “Toto” Policastro se convirtió en un testimonio de dedicación, conocimiento y pasión por la actividad agropecuaria.