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Eduardo Castex
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Vacunas, Covid-19 y crisis de DDHH: las farmacéuticas deben colaborar

Seis empresas se negaron a participar en las iniciativas para impulsar el suministro global de vacunas. Mientras tanto, menos del 10% de la población de los países de ingresos bajos y medianos bajos está totalmente vacunada, frente al 55% de la de los países ricos.

Seis empresas que están al frente de la distribución de las vacunas contra el COVID-19 estimulan una crisis de derechos humanos sin precedente con su negativa a renunciar a los derechos de propiedad intelectual y compartir la tecnología de las vacunas. Además, casi ninguna da prioridad a las entregas dirigidas a los países pobres, informó hoy Amnistía Internacional a través de su nuevo informe Dosis doble de desigualdad: Las empresas farmacéuticas y la crisis de las vacunas contra el COVID-19.

La organización evaluó a seis de las compañías que tienen en sus manos la suerte de miles de millones de personas en todo el mundo: AstraZeneca plc, BioNTech SE, Johnson & Johnson, Moderna, Inc., Novavax, Inc. y Pfizer, Inc. El informe presenta diversas preocupaciones sobre un sector que desafortunadamente no respeta los derechos humanos.

Para fines de 2022, BioNTech, Moderna y Pfizer habrán ganado en conjunto 130.000 millones de dólares estadounidenses. Las ganancias nunca deben primar sobre las vidas y los derechos de las personas.

«Vacunar a todo el mundo es el único camino para salir de esta crisis. Ahora mismo deberíamos estar aclamando como héroes a estas empresas, que tan rápidamente crearon las vacunas. Sin embargo, para su vergüenza y nuestra tristeza colectiva, el bloqueo deliberado por parte de las grandes farmacéuticas de la transferencia de conocimientos y los tratos poco claros que hicieron en beneficio de los Estados ricos han gestado una escasez de vacunas totalmente previsible y devastadora para gran parte del mundo», manifestó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

«Esta distribución desigual está sumergiendo a algunas zonas de América LatinaÁfrica y Asia en nuevas y más profundas crisis, llevando al límite a los ya debilitados sistemas de salud. Así, las consecuencias son miles de muertes evitables. En muchos países de bajos ingresos  el personal sanitario y la población en situación de riesgo ni siquiera han recibido la vacuna», señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.