Agotadora, dura, compleja, son algunos de los adjetivos que suelen mencionarse a la hora de hablar de La Vuelta al Partido. La carrera posee actualmente dos modalidades de distancias, que para esta edición fueron extendidas y se realizaron desvíos debido a las inundaciones que sufrieron en ese sector del territorio bonaerense. La tradicional carrera era de 370 kilómetros, y recorre todas las localidades del municipio y la de 230 kilómetros, que abarca un recorrido por la parte norte del partido de General Villegas.
El día de la largada fue el sábado 19 a las seis de la mañana y la llegada había quedado estipulada para el día domingo alrededor de las 13 horas. Tanto la largada como la llegada se realizaron en la localidad de Santa Eleodora.

Los tres castenese se unieron a los casi 100 corredores que provenían de General Villegas, Piedritas, Rufino, Trenque Lauquen, San Clemente, Luján, Tres Lomas, Pilar, General Rodríguez y Venado Tuerto, “Nosotros fuimos a tratar de completar el recorrido, sabíamos que no podíamos competir, era una zona que no conocíamos y los que se inscribieron para competir eran jóvenes y muy expertos”, señaló Javier Miolano, “los corredores largaron a las 6 de la mañana, nosotros varios minutos más tarde”.

«La Vuelta al Partido es un desafió de resistencia y aventura de una sola etapa, por caminos de tierra(llanos), y también está la opción de hacer el circuito más corto, que también es una sola etapa de menos kilómetros»
Miolano además, destacó el apoyo de otro castense, Darío Lucero, quién los seguía con su camioneta y los asistía durante todo el recorrido, “tardamos 31 horas en completar el circuito, salimos minutos después de las 6 de la mañana y llegamos a las 2 de la tarde del otro día, pedaleando toda la noche”.

Miolano, Vicente y Bravo coincidieron en este desafió buscando una nueva aventura, “fue algo nuevo y muy lindo, pedaleamos todo el día y no paramos para dormir, cada 40 o 50 km nos deteníamos a para comer y tomar algo y seguíamos con el recorrido, además en todos los pueblos debíamos ingresar a los albergues o comedores a firmar una planilla para confirmar nuestro paso y continuábamos la carrera”, indicaba Javier Miolano.
El entrevistado agregó en el párrafo final su experiencia personal, “estuvo muy bueno, a veces uno dice que son muchos kilómetros, caminos de tierra, pero no es imposible, nuestro grupo tiene un lema, Lo imposible es el vocabulario de las personas débiles.


















