Castellani fue protagonista de una de las etapas más gloriosas del vóley nacional. Como jugador integró la histórica selección argentina que obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de 1982, disputado en Buenos Aires, y volvió a subirse al podio con el bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, logro que marcó para siempre al deporte argentino.
Capitán de la Selección durante gran parte de la década del 80, tras retirarse inició una exitosa carrera como entrenador. Dirigió al seleccionado argentino masculino entre 1993 y 1999, consiguió la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 1995 y clasificó al equipo a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. También desarrolló una destacada trayectoria en clubes y selecciones de Europa, obteniendo múltiples títulos y llevando a la selección de Polonia a conquistar el Campeonato Europeo de 2009.
En los últimos años estaba al frente de Las Panteras, la selección argentina femenina, aunque en 2024 debió alejarse temporalmente para priorizar un tratamiento médico contra el cáncer, enfermedad que enfrentó con enorme fortaleza.

Su fallecimiento generó una profunda conmoción en el ambiente deportivo. Compañeros, exdirigidos, clubes y federaciones comenzaron a despedir a uno de los grandes emblemas del vóley nacional, cuyo legado quedará marcado por su liderazgo, su capacidad como entrenador y su aporte decisivo al crecimiento de este deporte en Argentina.



















