Este viernes se desarrolló en el Centro Cultural Municipal de Eduardo Castex el acto conmemorativo por el Día del Maestro, con la participación de autoridades municipales y educativas, docentes, familias y vecinos de la localidad.
Primeramente, las autoridades depositaron una ofrenda floral en el monumento a Domingo Faustino Sarmiento, ubicado sobre la calle Rivadavia, a pocos metros del Museo Histórico Municipal, en memoria de los maestros fallecidos.
La ceremonia comenzó con la entonación del Himno Nacional Argentino. Posteriormente, la docente jubilada María Mongano compartió unas palabras alusivas a la fecha, en las que recordó la figura de Domingo Faustino Sarmiento y destacó la tarea cotidiana de quienes ejercen la docencia.


“Hoy, 11 de septiembre, rendimos homenaje al gran maestro argentino, don Domingo Faustino Sarmiento. Un hombre que, además de ser político y escritor, entendió como pocos que sin educación no hay futuro”, expresó.

Mongano recordó que Sarmiento soñó con una Argentina que tuviera escuelas en cada rincón de su territorio y sostuvo que ese objetivo continúa vigente a través del compromiso de los docentes.
“Ese sueño lo seguimos sosteniendo nosotros, los docentes, aquí y en cada aula de nuestro país. También homenajeamos a quienes, con vocación y responsabilidad, construyen el futuro a través de la enseñanza. Esa enseñanza que deja huella y que se hace de corazón a corazón”, señaló.

La educadora también habló desde su experiencia personal y la nueva etapa que atraviesa después de haberse jubilado.
“Uno se jubila del cargo, pero nunca deja de ser docente”, aseguró. Además, recordó los vínculos construidos durante su extensa trayectoria como maestra y directora, en la que tuvo la posibilidad de acompañar a cientos de estudiantes durante sus recorridos escolares.
“Tuve la dicha de conocer y crear fuertes vínculos con cientos de alumnos, de seguir sus trayectorias, apoyarlos en sus fracasos, alentarlos en sus aciertos y guiarlos hacia el camino de su crecimiento”, manifestó.

Mongano también valoró el trabajo colectivo que existe detrás de cada institución educativa. “Detrás de cada escuela que funciona hay un equipo de maestros que pone su alma y su dedicación, apoyando la tarea directiva para que cada proyecto se lleve a cabo con éxito”, destacó.
En otro tramo de su mensaje, afirmó que ser maestro representa mucho más que transmitir conocimientos o enseñar a leer y escribir.
“Es mirar a cada niño y descubrir lo que puede llegar a ser. Es contener, abrazar y escuchar. Es tener la palabra justa cuando alguien está triste y la paciencia infinita para explicar las veces que sean necesarias”, expresó.
La docente jubilada felicitó a quienes continúan en actividad y los alentó a mantener intacta su vocación de servicio. “Detrás de cada médico, de cada ingeniero y de cada trabajador hubo un maestro que creyó en él y en sus capacidades”, remarcó.

También se dirigió a quienes concluyeron su actividad laboral y los invitó a sentirse orgullosos por las huellas dejadas en niños y jóvenes. En ese sentido, señaló que la jubilación no significa el final del camino, sino el comienzo de una etapa con nuevas actividades, proyectos y vínculos.
“Nunca dejamos de lado lo que fuimos y lo que somos: docentes para toda la vida, ayer, hoy y siempre. Porque enseñar es un acto de amor y compromiso”, concluyó Mongano.
Durante el acto se entonó el Himno a Sarmiento y se presentó un número artístico a cargo de integrantes de Studio Kimey Ballet.
Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a las docentes que recientemente iniciaron su etapa jubilatoria. Recibieron la distinción Fabiana Rapp, Marcela Assone, Claudia Peirano, Andrea Delfino, Bibiana Pelizza, Silvina Soncini y Patricia Meder, en agradecimiento por los años dedicados a enseñar, acompañar y formar a distintas generaciones.

Al finalizar la ceremonia, los presentes compartieron un desayuno.





















