
Se realizó ayer -sabado- después de 14 años una nueva edición de la fogata de San Juan, San Pedro y San Pablo organizado por la cooperadora de la escuela N° 251 Maestro Horacio Coria.
se realizaron diversas actividades con la presencia de una gran cantidad de vecinos y autoridades encabezadas por el intendente Julio González y el cura párroco Juan Baigorria.

Pasada las 18hs la tradicional fogata dio comienzo ante una nutrida concurrencia.


Desde las 21:00hs en el SUM de la escuela se realizó una peña folclórica cerrando las actividades programadas. actuaron entre otros Pipo Gomez y Nuestras Raices.
El 29 de junio es una conmemoración en homenaje a San Pedro, primer papa de la Iglesia Católica y a San Pablo, el gran apóstol de los Gentiles, que fueron ejecutados alrededor del año 67 por orden de Nerón. Pedro crucificado cabeza abajo, según su deseo por considerar que era indigno de morir igual que su maestro y Pablo fue decapitado en la ciudad de Ostia.
El sentido purificador atribuido al fuego, se mezcla con el rito invernal de la fogata cercana al martirio de los santos mencionados. Por eso, se ubica en lo alto de la fogata un muñeco con figura humana que es quemado como expiación colectiva para rendir homenaje a los santos inocentes. Esta es una fiesta un poco pagana y un poco religiosa.
«Esta ceremonia se llevaba a cabo hace varios años atrás en nuestro pueblo. Los chicos y los mayores se agrupaban junto a la fogata aprovechando que su calor los abstraía por un rato del frío del invierno. En su entorno se producían momentos felices entre los vecinos con risas y cantos, mirando como se quemaba todo y fundamentalmente cuando las llamas alcanzaban al muñeco ubicado en lo alto de la fogata. Finalmente, cuando se quemaba todo y quedaban solamente las brasas, los participantes acercaban ramas secas o alambres, lo suficientemente largos para no quemarse, con papas, batatas o ajíes pinchados en los extremos para cocinarlos y luego comerlos entre ellos disfrutando de aquellas tertulias barriales.
Este recuerdo sirve para ilustrar a las nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de vivir aquellos momentos tan lindos, donde la camaradería entre vecinos era moneda corriente.»




















