La campaña “Dono mi Bici”, impulsada por la concejal castense María Emilia Romero, continúa vigente después de siete años de trabajo y está próxima a alcanzar un número significativo: alrededor de 1.000 bicicletas ya fueron donadas, reacondicionadas y entregadas a nuevos dueños en Eduardo Castex.
La iniciativa nació con una propuesta sencilla: recuperar bicicletas que permanecían sin uso en distintos hogares de la localidad, ponerlas nuevamente en condiciones y entregarlas a niños, jóvenes y familias que las necesitaban.
Con el paso de los años, la participación de los vecinos permitió ampliar considerablemente el alcance de la campaña.

De unas pocas bicicletas a cerca de mil
En enero de 2021, unas 50 personas habían realizado donaciones y 45 familias ya habían recibido bicicletas, triciclos o “pata-pata”, mientras otras permanecían en lista de espera.
En aquel momento, Romero explicaba que la iniciativa había surgido después de observar a un niño intentando utilizar una bicicleta rota y pensar en la posibilidad de recuperar aquellos rodados que muchas veces permanecían abandonados o sin uso en los hogares.
La campaña siguió sumando donaciones y, para abril de 2024, ya se habían superado las 600 bicicletas entregadas a través de la iniciativa. En aquella oportunidad también se señalaba que continuaba existiendo una importante demanda de rodados, principalmente bicicletas playeras y de paseo.
Actualmente, dos años después de aquel registro, la cifra se acerca a las 1.000 bicicletas recuperadas y destinadas a nuevos propietarios, consolidando una iniciativa que logró mantenerse de manera ininterrumpida durante siete años.

Las últimas bicicletas se entregaron durante el aniversario de Castex
Una de las entregas más recientes tuvo además un marco especial para la comunidad.
Las últimas bicicletas reacondicionadas fueron entregadas como parte de las actividades organizadas por el 118° aniversario de Eduardo Castex, celebrado durante septiembre.
De esta manera, la campaña también estuvo presente dentro de una agenda aniversario que reunió distintas propuestas sociales, culturales, recreativas e institucionales en la localidad.
Para Romero, la continuidad de “Dono mi Bici” durante estos siete años estuvo directamente vinculada con la colaboración de los vecinos que decidieron desprenderse de bicicletas que ya no utilizaban para que pudieran tener una segunda oportunidad.
Cada rodado recibido atraviesa un proceso de revisión y, cuando resulta necesario, se realizan reparaciones o se reemplazan diferentes componentes antes de concretar una nueva entrega.
Una iniciativa que continúa
El objetivo sigue siendo el mismo desde el comienzo: dar una segunda vida a una bicicleta que alguien ya no utiliza y convertirla en una herramienta de movilidad, recreación y disfrute para otro vecino de la localidad.



















