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Eduardo Castex cumple 118 años y celebra una historia escrita por generaciones

Este domingo 20 de septiembre, Eduardo Castex celebra 118 años desde la fecha tomada oficialmente como su fundación. Del viejo poblado que comenzaba a crecer alrededor del ferrocarril a la ciudad de hoy, generaciones de castenses fueron escribiendo una historia marcada por el trabajo, las instituciones, el campo, el comercio, el deporte, la cultura y, sobre todo, un profundo sentido de pertenencia.

Hay cumpleaños que no se cuentan solamente en años. Se cuentan en calles recorridas miles de veces, en escuelas que guardan generaciones enteras, en clubes que reúnen familias, en comercios que pasan de padres a hijos, en vecinos que se conocen por el nombre y en historias que, con el paso del tiempo, terminan formando la identidad de un pueblo.

Eduardo Castex cumple hoy 118 años. Y detrás de ese número hay mucho más que una fecha: hay 118 años de encuentros, esfuerzos, sueños, pérdidas, celebraciones y proyectos compartidos.

La fecha oficial de fundación es el 20 de septiembre de 1908. El Gobierno de La Pampa reconoce ese día como el nacimiento de la localidad, cabecera del departamento Conhelo. Actualmente su ejido tiene una superficie de 1.025 kilómetros cuadrados y sus principales accesos son la Ruta Nacional 35 y la Ruta Provincial 102. Según los datos del Censo 2022, Eduardo Castex cuenta con 10.501 habitantes.

Una historia que comenzó antes de 1908

Como ocurre con muchos pueblos pampeanos, resulta difícil señalar un único instante como comienzo de la historia castense. Antes de la fecha fundacional ya había pobladores asentados en la zona.

Los antecedentes mencionan la llegada de colonos hacia 1907 y el remate de solares, quintas y chacras realizado el 23 de febrero de 1908, sobre tierras pertenecientes a Eduardo Castex. También existen referencias a un pozo de agua de uso colectivo que se había convertido en punto de encuentro y abastecimiento para pobladores y arreos.

Pero fue el 20 de septiembre de 1908 el día que quedó para siempre en el calendario castense.

Aquella jornada llegó a la entonces Colonia Castex un tren especial que transportaba al gobernador del Territorio Nacional de La Pampa, Felipe Centeno, junto con una comitiva oficial y Eduardo Castex. Los visitantes habían sido invitados a una celebración organizada por la colectividad italiana en la quinta de Cayetano Lenzino. Décadas después, al organizarse los festejos por el cincuentenario, aquel acontecimiento fue tomado como el punto de partida oficial de la localidad.

De Colonia Castex a Eduardo Castex

En sus primeros años el poblado fue conocido como Colonia Castex. El nombre recuerda al agrimensor y propietario de las tierras donde se desarrolló buena parte del núcleo urbano inicial.

El crecimiento fue rápido. En 1909 comenzaron a funcionar el Registro Civil, el Juzgado de Paz y la Escuela Nº 44, instituciones que acompañaron la organización de aquella comunidad que recién daba sus primeros pasos.

Con los años fueron llegando nuevas familias, comercios, instituciones, talleres y servicios. Italianos, españoles y otros grupos inmigrantes se sumaron a quienes ya habitaban estas tierras, mientras la agricultura y la ganadería se convertían en motores fundamentales del desarrollo económico.

La localidad adoptaría posteriormente su denominación definitiva de Eduardo Castex, nombre que terminaría identificando mucho más que un punto en el mapa: sería el nombre con el que generaciones enteras construirían su sentido de pertenencia.

El trigo, uno de sus grandes símbolos

Castex creció de la mano del campo y mantiene una relación inseparable con la producción agropecuaria. Esa historia le permitió convertirse en la Capital Provincial del Trigo, una denominación estrechamente relacionada con una de sus celebraciones más tradicionales y con una actividad productiva que marcó durante décadas la vida económica y social de la zona.

Pero la identidad castense fue creciendo mucho más allá de sus campos.

Los clubes, las escuelas, las asociaciones civiles, las instituciones culturales, la cooperativa, los comercios, las industrias, los trabajadores y emprendedores fueron moldeando una comunidad que atravesó diferentes momentos históricos sin perder aquella característica tan propia de los pueblos del interior: la capacidad de encontrarse y organizarse cuando alguien necesita del otro.

El Reloj Cucú, una postal que atravesó generaciones

Y si existe una imagen inmediatamente asociada con Eduardo Castex, es la del Reloj Cucú de la Plaza General San Martín.

Allí se sacaron fotografías generaciones de castenses. Allí llegan visitantes, se realizan festejos y comienzan o terminan muchas de las celebraciones comunitarias. Con el paso de los años, aquel reloj se transformó en una de las postales más reconocibles de la localidad y en un punto de referencia afectivo para quienes viven en Castex y también para quienes tuvieron que marcharse.

También forman parte de esa identidad los clubes Racing y Estudiantil, las escuelas, el ferrocarril, las diagonales, la avenida Independencia, el Parque de la Prehistoria, el Centro Cultural, las instituciones y cada uno de esos lugares que no necesitan explicación para un castense porque están asociados a algún recuerdo.

118 años y una ciudad que sigue escribiendo su historia

Los festejos preparados para este aniversario buscaron precisamente recuperar esas diferentes dimensiones de la comunidad: hubo deporte, propuestas culturales, reconocimientos, acciones ambientales, actividades vinculadas con la vivienda, encuentros y espacios dedicados a reconstruir la memoria colectiva.

El cierre será este domingo 20 de septiembre. Desde las 19 horas, frente al edificio municipal, se desarrollará el desfile cívico-militar y posteriormente habrá un espectáculo de mapping. Más tarde, desde las 21, la celebración se trasladará al sector del Reloj Cucú, donde se realizará el festival aniversario con K-Pop, Power Dance, Eze Pedraza y Banda Manantial.

Será otra fotografía para guardar en una historia que comenzó mucho antes de cualquiera de quienes hoy caminan sus calles.

Porque los pueblos no son únicamente edificios, calles o fechas escritas en los libros. Son las personas que los habitan.

Son quienes llegaron cuando casi todo estaba por hacerse. Quienes abrieron comercios, sembraron campos, levantaron viviendas, enseñaron en las aulas, atendieron enfermos, formaron clubes, crearon instituciones y apostaron por quedarse.

Son también quienes nacieron aquí y quienes eligieron Castex como lugar para comenzar una nueva vida. Los que se fueron pero siguen diciendo “mi pueblo” cuando alguien pregunta de dónde vienen. Los que regresan. Los que continúan imaginando lo que todavía falta construir.

A 118 años de aquel 20 de septiembre de 1908, Eduardo Castex vuelve a celebrar su historia mirando hacia adelante.

Una historia hecha con miles de pequeñas historias.