El dato más contundente del informe indica que el 74,7% de los argentinos considera que su salario no logra ganarle al aumento de precios. Se trata de una percepción ampliamente mayoritaria que refleja el impacto directo de la inflación en la vida cotidiana y en la capacidad de consumo de los hogares.
En contraposición, apenas el 20,8% de los encuestados asegura que sus ingresos sí superan la inflación, mientras que un porcentaje menor no tiene una postura definida. Este escenario expone un desfasaje persistente entre ingresos y costos de vida, que continúa siendo el eje central del malestar social.

Una economía personal con matices, pero un país que no despega
El informe también analiza cómo perciben los argentinos su situación económica personal. En este punto, los resultados muestran un escenario más equilibrado: el 38,8% considera que su situación es positiva, el 30,6% la define como regular y otro 30,6% la califica como negativa.

Sin embargo, cuando la mirada se traslada al plano general, la percepción cambia significativamente. El 48,2% de los encuestados tiene una visión negativa de la economía del país, frente a un 31,4% que la considera positiva y un 20,1% que la evalúa como regular.
Esta diferencia sugiere que, si bien algunos sectores comienzan a percibir cierta estabilidad o mejora en lo individual, el diagnóstico sobre la economía nacional continúa siendo mayoritariamente crítico.

Expectativas 2026: una sociedad partida entre el pesimismo y la esperanza
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es el análisis de las expectativas a futuro. En este punto, la sociedad aparece prácticamente dividida en partes iguales.
El 48% de los encuestados cree que la situación económica del país empeorará en los próximos meses, mientras que el 47,4% considera que habrá una mejora. Esta paridad refleja un escenario de incertidumbre, donde no hay una tendencia clara predominante.
No obstante, al profundizar en la intensidad de esas expectativas, el informe muestra que el pesimismo tiene mayor peso: el 39,6% se manifiesta fuertemente pesimista, frente a un 27,4% que expresa un optimismo firme.
Esto indica que, aunque existe una base de esperanza, el temor a un escenario económico más complejo sigue siendo dominante.
Deterioro social: la mitad del país se percibe como clase baja
Otro dato significativo del relevamiento es la autopercepción social de los argentinos. Según el informe, el 50,8% se identifica como parte de la clase baja, el 38% como clase media y apenas el 9,5% como clase alta.
Este indicador refleja un proceso de deterioro socioeconómico que impacta en la forma en que las personas se ubican dentro de la estructura social, con una fuerte caída en la percepción de pertenencia a la clase media.
La consolidación de esta tendencia representa un desafío estructural para el país, ya que la clase media ha sido históricamente uno de los pilares del entramado social argentino.
Inflación y desconfianza: más de la mitad no cree en los datos oficiales
La inflación continúa siendo uno de los principales focos de preocupación, no solo por su impacto económico, sino también por la credibilidad de las estadísticas.
El informe revela que el 56,4% de los encuestados no confía en los datos oficiales de inflación, mientras que el 41,4% considera que reflejan la realidad.
Esta desconfianza representa un elemento clave en el clima social, ya que condiciona la percepción de las políticas económicas y la evaluación general del contexto.
Un dato político clave: respaldo al rumbo pese a las dificultades
A pesar del escenario económico complejo, el informe de Zentrix destaca un aspecto político relevante: la imagen del Gobierno muestra signos de mejora.
Según el análisis, una parte importante de la sociedad comienza a diferenciar la situación económica actual del rumbo político y económico del país, manteniendo expectativas positivas a mediano o largo plazo.
Este fenómeno explica, en parte, por qué el respaldo político puede sostenerse incluso en contextos de dificultades económicas, en un escenario donde el presente es adverso, pero el futuro todavía genera expectativas.
Un país en transición
El Monitor de Opinión Pública de marzo de 2026 describe una Argentina atravesada por tensiones económicas, con un fuerte impacto en los ingresos y en la percepción social, pero al mismo tiempo con una ciudadanía que no presenta una postura uniforme frente al futuro.
La combinación de malestar presente, expectativas divididas y cierto respaldo al rumbo político configura un escenario de transición, donde la evolución de la economía será determinante para consolidar el optimismo o profundizar el pesimismo.
En definitiva, los datos muestran una realidad clara: la mayoría de los argentinos siente que hoy está peor en términos económicos, pero no todos están convencidos de que ese escenario vaya a mantenerse en el tiempo.


















