Según comentó la profesional “cuando hacemos actividades de promoción de la salud y la juntamos con la niñez, lo que estamos haciendo es una inversión en salud”, con esto hacía referencia a que si logramos que los niños aprendan a tener hábitos saludables como una buena alimentación y actividad física diaria, a futuro se convertirán en adultos con menos probabilidades de desarrollar alguna patologías crónicas como sobre peso u obesidad y al evitar esto también estaremos evitando otras patologías que nacen a raíz de estas, como puede ser la diabetes, el colesterol o los problemas de presión, entre otros.
Cuando se le consultó respecto de la época de verano y la merienda en las piletas comentó “es verdad que a veces mandar a los chicos con un paquete de galletitas es lo más fácil, pero los cambios se pueden hacer de a poco porque es real también que ese es un momento donde los chicos van a compartir” y sugirió “los chicos pueden llevar un sándwich, pero una alternativa podría ser reemplazar el pan blanco por un pan integral, el fiambre por pollo o atún y agregar alguna verdura como lechuga y tomate para aportarle fibra y hacerlo más fresco”.
También agregó que este tipo de situaciones no solo se dan en la colonia de vacaciones sino también durante el año en los kioscos escolares o en las fiestas de cumpleaños donde el niño se ve todo el tiempo tentado a ir a consumir el ultra procesado, pero más allá de eso se mostró optimista respecto de las posibilidades de un cambio real en la alimentación al expresar que “cada vez se van ampliando más las opciones saludables en estos aspectos y de a poco vamos tomando conciencia de la necesidad de incorporar este tipo de hábitos, no solo en cuestiones relacionadas con la alimentación sino también con el descanso y el deporte”, concluyó


















