Nacido el 17 de enero de 1949, Solari se convirtió en un verdadero ícono de la cultura popular argentina como líder y voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda que marcó a varias generaciones y construyó un fenómeno musical y social sin precedentes en el país.
Junto a Los Redondos, el Indio protagonizó una carrera que trascendió la música. Sus letras, cargadas de poesía, crítica social y metáforas, dieron origen a una mística única que convirtió cada recital en un acontecimiento multitudinario. Discos como Oktubre, La mosca y la sopa, Luzbelito y Último bondi a Finisterre forman parte del patrimonio cultural del rock nacional.
Tras la separación de la histórica banda en 2001, inició una exitosa etapa solista acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con trabajos como El tesoro de los inocentes, Porco Rex y El ruiseñor, el amor y la muerte, mantuvo intacta su capacidad de convocatoria y continuó sumando seguidores en todo el país.

En los últimos años, Solari había reducido sus apariciones públicas debido al mal de Parkinson, enfermedad que él mismo confirmó en 2016. Sin embargo, su figura permaneció vigente a través de su obra, sus publicaciones y el permanente vínculo con sus seguidores.
Con su partida desaparece uno de los artistas más trascendentes de la música argentina, creador de un universo propio que dejó una huella imborrable en la cultura nacional. Su legado continuará vivo en sus canciones, en sus letras y en el recuerdo de millones de fanáticos que encontraron en su obra una forma de entender la realidad y la pasión por el rock.
El rock argentino despide hoy a una leyenda.
















