La confianza de los productores agropecuarios registró una moderada caída durante julio y agosto, aunque continúa en niveles históricamente elevados. Al mismo tiempo, las expectativas para realizar inversiones alcanzaron un récord: el 64% considera que actualmente es un buen momento para invertir, según el último relevamiento del Ag Barometer Austral, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El índice general se ubicó en 147 puntos, lo que representa una disminución del 2,7% frente a los 151 puntos registrados en la medición de mayo-junio.
Pese al retroceso, el indicador permanece cerca del máximo de 158 puntos alcanzado en noviembre de 2025. Además, en la comparación interanual presenta un crecimiento del 15,7%, desde los 127 puntos registrados un año atrás.

“La moderada caída del índice refleja una mayor cautela sobre la situación presente, pero no implica un cambio en las expectativas de fondo. El productor mantiene confianza en el futuro y, al mismo tiempo, administra con mucho cuidado sus recursos y selecciona dónde y cuándo invertir”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Deterioro de las condiciones actuales
El Índice de Condiciones Presentes disminuyó un 4%, al pasar de 125 a 120 puntos. Uno de los principales factores fue el deterioro de la percepción sobre la situación financiera actual, cuyo indicador retrocedió un 10%, desde 123 hasta 111 puntos.
En sentido contrario, las Expectativas de Inversión en Activos Fijos aumentaron un 1,5%, desde 126 hasta 128 puntos, alcanzando el nivel más alto registrado por el relevamiento.
El 64% de los productores consultados considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes. Sin embargo, existe una diferencia entre considerar favorable el contexto y disponer de las condiciones necesarias para avanzar.
Del grupo que observa un buen momento para invertir, el 61% prevé concretar rápidamente esas operaciones. Esto representa aproximadamente al 39% del total de los productores relevados.
“La oportunidad de inversión está claramente presente, pero la concreción sigue siendo selectiva. Hay una diferencia entre reconocer que es un buen momento para invertir y disponer de los recursos, el financiamiento y el horizonte necesarios para hacerlo”, sostuvo Steiger.
Tierra, tractores y hacienda entre las preferencias
Entre las inversiones preferidas aparece en primer lugar la tierra, con el 35%, considerada principalmente como activo patrimonial y reserva de valor.
Le siguen los tractores, con el 23%, vinculados con la reposición y modernización de maquinaria; la hacienda de cría, con el 19%, ante las perspectivas favorables para la actividad ganadera; y las sembradoras, con el 16%.
El informe advierte que cada inversión presenta necesidades de financiamiento diferentes. La compra de tierra demanda capital propio o instrumentos de muy largo plazo debido a su período de repago, mientras que la adquisición de maquinaria requiere créditos de aproximadamente cinco a seis años.
En el caso de la hacienda de cría, además, deben contemplarse los tiempos necesarios para que el activo biológico comience a generar ingresos.
De acuerdo con el estudio, no resulta suficiente que una inversión sea rentable: también es necesario que el plazo del financiamiento sea compatible con el período que requiere cada activo para generar los recursos destinados a su repago.
Cautela para la campaña 2026/27
El Índice de Expectativas Futuras también registró una baja moderada. Pasó de 168 a 165 puntos, una disminución del 1,8%, aunque continúa en niveles elevados y presenta un crecimiento interanual del 7,8%.
La caída estuvo explicada principalmente por un deterioro del 9,4% en las expectativas sobre la situación financiera futura, que retrocedieron de 159 a 150 puntos.
El escenario para la campaña 2026/27 aparece condicionado por la expectativa de márgenes más ajustados, especialmente cuando las proyecciones se realizan tomando rendimientos promedio y no los resultados excepcionales obtenidos durante la campaña 2025/26.
“La confianza hacia adelante sigue siendo alta, pero el productor está mirando la próxima campaña con mayor prudencia. Los márgenes esperados son más ajustados y eso obliga a tomar decisiones con una mirada muy selectiva sobre el uso del capital”, explicó Steiger.
El 68% mantendrá sus planes de siembra
Otro de los datos destacados del relevamiento es la estabilidad en las decisiones productivas. El 68% de los productores aseguró que no modificará sus planes de siembra respecto de la campaña anterior.
Entre quienes proyectan cambios, el 13,3% prevé sembrar más maíz, el 9% aumentará la superficie destinada a soja y el 3,6% ampliará el girasol. En sentido contrario, un 9% reducirá el área destinada al trigo.
En términos de superficie total, la soja ocuparía aproximadamente el 40% del área sembrada, seguida por el maíz con el 28%, el trigo con el 16%, el girasol con el 5% y otros cultivos con el 10% restante.
El comportamiento de los precios de los fertilizantes también incidió en las decisiones. La suba de la urea registrada meses atrás, asociada al conflicto en Medio Oriente, había generado expectativas de una reducción del trigo y un mayor desplazamiento hacia soja. Posteriormente, la disminución del precio del insumo modificó parcialmente ese escenario de cara a la cosecha gruesa.
¿Por qué los productores siguen guardando soja?
El estudio también analizó las razones por las cuales parte de los productores todavía mantiene soja sin comercializar.
El 68% indicó que conserva esos granos para afrontar alquileres y otros gastos de campaña, mientras que un 27% espera una mejora de los precios internacionales.
En porcentajes menores, un 13% sostiene la soja porque no encuentra alternativas de inversión suficientemente atractivas, un 12% espera una baja de las retenciones antes de octubre y un 11% aguarda una mejora en el tipo de cambio.
“La retención de soja parece responder predominantemente a una estrategia de administración de liquidez y preservación del capital de trabajo, antes que a una expectativa de cambios en la política económica. El productor prioriza contar con recursos propios para afrontar la próxima campaña y cubrirse frente a posibles contingencias”, señaló Steiger.
Esta estrategia también aparece relacionada con las expectativas de márgenes más ajustados para 2026/27. Mantener parte de la producción permite administrar el riesgo financiero y conservar capacidad operativa para afrontar los costos de la próxima campaña.
El campo mira con interés a la inteligencia artificial
La incorporación de nuevas tecnologías constituye otro de los puntos relevantes del informe. El 73% de los productores considera que la inteligencia artificial y las herramientas de digitalización traerán beneficios para sus explotaciones.
Entre quienes reconocen ventajas, el 46% identifica como principal impacto potencial un aumento de la producción, mientras que el 35% considera que permitirá reducir riesgos e incertidumbre y el 18% espera una reducción en la necesidad de mano de obra.
Por otra parte, el 27% de los productores consultados no identifica beneficios significativos asociados a estas tecnologías.
“El productor agropecuario argentino muestra una actitud muy abierta frente a la innovación cuando percibe que puede traducirse en mayor productividad, reducción de riesgos o menores costos. La digitalización y la inteligencia artificial aparecen cada vez más como herramientas concretas para mejorar la gestión”, afirmó Steiger.
Confianza, pero inversiones selectivas
Los resultados del Ag Barometer Austral julio-agosto 2026 muestran, en definitiva, un escenario caracterizado por una combinación de cautela en el presente, confianza en el futuro y selectividad en las decisiones de inversión.
Aunque el índice general retrocedió un 2,7%, continúa en niveles históricamente altos y presenta una mejora del 15,7% respecto de un año atrás. Al mismo tiempo, las expectativas de inversión en activos fijos alcanzaron su máximo histórico.
El desafío aparece en transformar esa percepción favorable en inversiones concretas: mientras el 64% considera que es un buen momento para invertir, alrededor del 39% del total proyecta efectivamente hacerlo en el corto plazo.
“La confianza está, pero la inversión se decide con selectividad”, concluyó Steiger.




















