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El Chaqueño Palavecino fue expulsado de una asociación criolla tras invitar a Milei a subir al escenario en Jesús María

El reconocido folklorista El Chaqueño Palavecino quedó en el centro de una fuerte polémica luego de ser expulsado de la Asociación Federal de Raíces Criollas, entidad que cuestionó su participación junto al presidente Javier Milei durante el Festival Nacional de la Doma y el Folklore de Jesús María.

La decisión fue comunicada oficialmente por la Asociación Federal de Raíces Criollas, que argumentó que la presencia del artista en un contexto que interpretaron como “político” resulta incompatible con los valores históricos y culturales que la organización sostiene desde hace más de cinco décadas.

El motivo de la expulsión

Según el comunicado difundido por la Asociación, la invitación del presidente Milei al escenario durante la presentación del Chaqueño fue considerada una acción que contradice los principios de la entidad, vinculados —según expresaron— a la defensa de la cultura popular, la identidad criolla y una postura alejada de posicionamientos partidarios.

En ese marco, remarcaron que la música folklórica debe mantenerse como un espacio de expresión cultural independiente, sin ser utilizada —a su entender— como plataforma política.

La respuesta del artista

El Chaqueño Palavecino se mostró sorprendido por la decisión y relativizó la medida. En declaraciones posteriores, aseguró que desconocía la existencia de la Asociación que resolvió su expulsión y defendió su accionar durante el festival.

“El presidente canta, como muchos otros. Yo lo invité como se invita a cualquier autoridad presente”, sostuvo el artista, quien además remarcó que se enteró de la presencia presidencial con muy poco tiempo de anticipación. “Estamos en democracia y mi único juez es la gente que paga una entrada para verme”, agregó.

Debate en el folklore

El episodio generó un amplio debate en el ambiente folklórico y cultural argentino, reavivando la discusión sobre los límites entre el arte popular y la política, y sobre el rol de los artistas en contextos donde confluyen figuras públicas y expresiones culturales tradicionales.

Mientras algunos sectores respaldaron la postura de la Asociación, otros defendieron la libertad del artista para decidir a quién invitar y cómo expresarse en un escenario, sin que ello implique una adhesión política formal.

La controversia, lejos de apagarse, sigue generando repercusiones en el mundo del folklore y plantea interrogantes sobre el vínculo entre identidad cultural, instituciones tradicionales y el escenario político actual.