«El abuso sexual de niños y jóvenes se debe, en una parte no insignificante, al abuso de poder de la administración», aseguró el cardenal alemán, en su intervención ante los asistentes a la cumbre, entre ellos 114 presidentes de conferencias episcopales de todo el mundo convocados para hablar también del silencio y el encubrimiento de la pederastia por parte la jerarquía de la Iglesia.


«En lugar de castigar a los culpables, fueron las víctimas las que fueron reprendidas y silenciadas», lamentó.
«Los procedimientos y trámites fijados para perseguir esos delitos fueron deliberadamente ignorados, e incluso borrados o anulados», insistió.
«De hecho, los derechos de las víctimas fueron pisoteados y dejados al libre albedrío de individuos», denunció el cardenal Marx.
El purpurado alemán, conocido por sus posiciones progresistas, criticó que el «secreto pontificio» sea presentado a menudo como una justificación por la Iglesia y peor aún en casos como el de los abusos sexuales perpetrados por curas.
El cardenal pidió una mayor transparencia sobre los juicios que lleva a cabo la Iglesia y exigió que se divulguen el número de casos examinados por los tribunales eclesiásticos y detalles sobre los mismos.
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