El cierre se concretó cuando la empresa Elisa, último gran operador que mantenía activa la red, desconectó definitivamente el servicio. La despedida fue simbólica: desde el museo telefónico de la compañía, en Helsinki, el director de la Agencia Finlandesa de Transporte y Comunicaciones, Jarkko Saarimäki, realizó la última llamada de la historia de esa red hacia Londres, donde respondió el director ejecutivo de Elisa, Topi Manner.
Durante la conversación recordaron cómo eran las comunicaciones en la década de 1980, cuando una llamada internacional debía planificarse con anticipación y las familias acordaban un horario para asegurarse de estar junto al teléfono.
La red telefónica fija de Finlandia había comenzado a operar en la década de 1880. Sin embargo, el avance de la telefonía móvil hizo que su utilización disminuyera de manera constante desde principios de este siglo. El país, además, fue la cuna de la histórica empresa Nokia, una de las grandes impulsoras de la revolución de los teléfonos celulares.


Cuando Elisa anunció en enero que retiraría el servicio, explicó que apenas quedaban algunos miles de abonados y que hacía años no incorporaba nuevos clientes a la red fija.
Con esta decisión, Finlandia se suma a países como Estonia y los Países Bajos, que ya habían desmantelado sus redes públicas de telefonía fija. A partir de ahora, solo permanecerán algunos operadores locales que continúan prestando servicio a un reducido número de usuarios para comunicaciones de alcance local.


















