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«Hablemos de Cosquin» – Por Jullieta Riera

Partamos de la base que vamos a hablar de Cosquín, como decía Yupanqui “el epicentro Cultural de Latinoamerica”, no sólo un festival de folklore, es “El Gran Lugar de la coincidencia Nacional”; con esa premisa hablemos de todo.

Por las calles coscoínas nos encontramos con Hugo Casa (riojano de nacimiento pero porteño por adopción, autor, compositor, arreglador, quien supo ser programador del festival) y en el medio de charlas, guitarreadas y amigos me dijo: “hay 3 cargos que no me gustaría ocupar jamás: presidente de los argentinos, DT de la Selección y programador de Cosquín”. “Hay aproximadamente 15 artistas por noche en el escenario Atahualpa Yupanqui y miles esperando por un lugar. Siempre va a haber gente desconforme”; hermosa forma de resumir una discusión eterna del festival.

Que si hay más presencia femenina, que si falta el folklore surero o el chamame, que si la Consagración fue merecida o por acomodo, que si se paga o no por un lugar, y la lista podría ser eterna.. Y la única reflexión que cabe a esto es que Cosquin nos importa, es necesario cada año ese punto de encuentro. Es una parte Viva, latente de nuestras tradiciones, entonces nuestras críticas deben ser para contruir, mejorar y no para destruir.

Es perfecto: NO, claro que no. Pero es necesario.

No existe otro lugar donde podamos disfrutar de ese crisol de provincias, esa mixtura de tonadas que a cada paso nos transporta a un lugar especial de nuestro país.

Cabe destacar que estas sensaciones nos invaden a aquellos que gustamos de este género y que difícilmente puedan entender aquellos que no sienten cosquillas en la panza en el momento en que comienzan a sonar las campanas y suena el himno del festival, es, ni más ni menos, que el reencuentro con el primer amor.

De ahí en más todo es adrenalina. Se pierde la cuenta de las horas que uno lleva despierto y de pie, porque cada vez que paras, algo te perdés.

UN DIA EN COSQUIN

Comenzamos 9 de la mañana. Rápidamente compramos los clásicos criollitos y preparamos el mate, no hay otra forma de despertarse en Cosquín.

De ahí a Sala de Prensa, si bien la Comisión ya nos mando por what sapp programación de conferencias de todo el día, pasamos a ver que artista anda dando vuelta, que nota podemos hacer. Arranca la jornada, podemos llegar a hacer más de 10 notas en una mañana más la salida matinal de radio. De ahí una vueltita por el Encuentro de Poetas y El Congreso del Hombre Argentino y su Cultura.

Paramos a comer algo livianito, todavía nos espera una larga jornada.

Salimos para el río, los más de 15 espectáculos callejeros abarcan cada rincón de esta localidad y siempre hay una personalidad invitada en alguno de ellos.

Nos encontramos con amigos, con algunos conversamos lo sucedido la noche anterior, abrazo eterno para los recién llegados, despedida para quienes emprenden el regreso.

Parece mentira pero ya se hizo la hora de salir de nuevo en la radio. Sin pausa pasa nuestro día y cuando queremos acordar son las 7 de la tarde. El celular tiene poca carga y necesitamos una rápida pasadita por el hospedaje para un baño reparador y prepararnos para la noche.

Puede suceder que en el medio nos inviten a algún asado, guitarreada, mateada y toda posibilidad que se te ocurra de sacar una guitarra y cantar…. Cantar como si todos fueramos Guarany.

Pilas renovadas, batería cargada, nos vamos a la Plaza Prospero Molina. Por las calles ya transita una multitud que espera ansiosa el momento en el que SU (con sentido de pertenencia) artista suba al escenario.

Ya se respira historia. Los ausentes están más presentes que nunca en cada canción, en cada suspiro, y su recuerdo es necesario para reivindicar la labor de cientos de artistas que a base de humildad, respeto y TALENTO, hicieron de este EL PADRE de los festivales.

Nosotros, acomodados para no perdernos nada. Las caras, los gestos, las novedades, anticiparnos a la noticia, descubrir nuevos talentos, etc.

Transcurre la noche, llega el momento del artista central son las 3 de la mañana y estamos parados desde las 9 del día anterior. Pasadita por las peñas y a dormir, en horas tenemos que volver a levantarnos.

 

En el medio, reímos a carcajadas, lloramos como niños, nos agarra nostalgia, soñamos con el futuro, pero siempre….SIEMPRE, queremos volver. Hasta el próximo año ciudad de duendes.