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📍 Eduardo Castex
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La UEFA amenaza con abandonar las competencias de la FIFA por la privatización del Mundial

La tensión entre la UEFA y la FIFA escaló a un nivel sin precedentes. Las 55 federaciones nacionales que integran el organismo europeo rechazaron de manera unánime el proyecto impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para permitir el ingreso de inversores privados en una nueva sociedad que administraría los derechos comerciales del Mundial y otras competencias internacionales.

En un durísimo comunicado difundido este jueves, la UEFA afirmó que «la Copa del Mundo no está en venta» y calificó la iniciativa como un «profundo fracaso de liderazgo». Además, cuestionó que el proyecto haya sido elaborado «en secreto» y sin consultas con las federaciones nacionales.

Amenaza de boicot

La advertencia fue contundente: mientras la propuesta siga vigente, ninguna selección europea participará en competencias organizadas por la FIFA, incluido el Mundial, lo que abriría una crisis institucional sin precedentes en el fútbol internacional.

Según la UEFA, permitir el ingreso de capital privado podría hacer que las decisiones deportivas queden condicionadas por los intereses de los accionistas, afectando aspectos clave como el calendario internacional, los formatos de competencia y el desarrollo del fútbol.

«El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico», sostuvo el organismo europeo, que exigió el retiro definitivo del proyecto y garantías de que la FIFA nunca volverá a plantear una medida similar.

El proyecto de la FIFA

La iniciativa promovida por Infantino contempla la creación de una nueva empresa comercial para gestionar los principales torneos de la FIFA, con la venta de una participación minoritaria a inversores privados. Según trascendió, el objetivo es captar miles de millones de dólares para financiar programas de desarrollo del fútbol en todo el mundo, aunque la FIFA sostiene que conservaría el control de las decisiones deportivas.

Sin embargo, el plan generó una fuerte resistencia en Europa y también despertó críticas de otras organizaciones vinculadas al fútbol profesional, que consideran que la medida pone en riesgo la independencia y la esencia de las competencias internacionales.