“Tratamos de mantener la calma y llevar tranquilidad a los vecinos. La población se encuentra bien y, si bien el agua ingresó en algunas viviendas, no hemos sufrido pérdidas materiales muy grandes”, señaló el intendente. Además, precisó que arribó a la localidad un equipo de la Coordinación de Desastres y Emergencias Sanitarias (CODES), dependiente del Ministerio de Salud provincial.
Articulación con Provincia
Rebolledo agradeció el trabajo articulado con las áreas provinciales de Gobierno y de Obras y Servicios Públicos, y remarcó que “se dio una solución rápida a un hecho que fue grave, pero que no tuvo la escala de una inundación. Pudimos salir adelante y ahora estamos en condiciones de reconstruir lo que dejó la tormenta”.
En cuanto a las tareas en marcha, explicó que se avanzará junto a la Dirección Provincial de Vialidad en la mejora de bocas de calles y desagües pluviales para facilitar el escurrimiento del agua. Detalló que, cuando el sistema no logra drenar por la alcantarilla del acceso sur, el agua se encajona, cruza hacia sectores residenciales y termina ingresando a las viviendas, incluso a través de los artefactos sanitarios por el colapso de los pozos ciegos.

“Es una preocupación de la gestión porque este evento fue más grave que los anteriores. Por eso estamos organizándonos con el personal de salud y los equipos técnicos para que estas obras ayuden a prevenir situaciones similares”, indicó.
Finalmente, informó que el municipio interviene en tres o cuatro viviendas para asistir a las familias damnificadas. “Más allá del daño material, no hubo que lamentar personas heridas. Me identifico con un Gobierno que da respuestas a las familias y eso fue lo que hicimos: lo pudimos solucionar”, concluyó.
Respuesta inmediata
Según el registro de precipitaciones, en pocos minutos cayeron 31,8 milímetros de lluvia, lo que provocó anegamientos de calles y daños puntuales en viviendas de la localidad. Frente a esta emergencia, el Ministerio de Salud y la CODES informaron que se desplegó un operativo de respuesta inmediata para llegar a cada una de las familias afectadas.
“El trabajo se enfocó en reconocer los principales factores ambientales de riesgo, observando cómo la acumulación de agua y el desborde de los desagües afectaron las condiciones de salubridad. Se realizó un mapeo de riesgos para analizar la capacidad de respuesta de la infraestructura sanitaria y la posible exposición de la comunidad a factores ambientales vinculados al evento climático”, detallaron.
La estrategia implementada consistió en un plan de acción preventivo orientado a mitigar las consecuencias sobre la salud pública. “Se establecieron protocolos de vigilancia epidemiológica posteriores al evento y se coordinaron medidas de saneamiento en los puntos de mayor acumulación de agua, con el objetivo de evitar la proliferación de vectores y patógenos”, precisaron. Esta intervención técnica permitió alinear la respuesta de emergencia con las necesidades geográficas y meteorológicas de la localidad, asegurando una gestión de riesgos eficaz y la protección de los recursos sanitarios esenciales.



















