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📍 Eduardo Castex
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Se conmemoran 35 años del hundimiento del Crucero «Belgrano»

La Armada Argentina conmemorará este martes en la Base Naval de Puerto Belgrano a los caídos en hundimiento del Crucero General Belgrano al celebrarse el 35° aniversario del hecho ocurrido durante la guerra de Malvinas y en el que murieron 323 marineros.El hundimiento del ARA General Belgrano se produjo el 2 de mayo de 1982 a las 17 fuera de la zona de guerra establecida.

Pocos minutos antes de las 16 el submarino nuclear HMS Conqueror recibió la orden de hundir al Belgrano. A las 16.02, mientras los artilleros que se encontraban de guardia probaban algunos mecanismos y la Torreta II buscaba posibles blancos en el horizonte, el buque se sacudió violentamente fruto de una poderosa explosión, seguida del cese inmediato de energía e iluminación que paralizó a los 1.093 tripulantes. Este fue el primero de los 3 torpedos MK-813 lanzados por el Conqueror desde una distancia de 5km aproximadamente (aunque sólo los 2 primeros dieron en el blanco, el tercero golpeó en el casco del Bouchard sin explotar). Mató a 274 tripulantes.

Unos momentos más tarde se produjo una segunda explosión. Este segundo impacto provocó el desprendimiento de 12 metros de la proa del barco. Inmediatamente comenzó la inclinación a babor, cesó la fuerza motriz y se apagaron las luces, la generación eléctrica de emergencia también quedó inutilizada. Hacia las 16.05 se dio la orden de zafarrancho de siniestro, pudiendo constatarse que únicamente las líneas con la central de control de averías estaban totalmente disponibles. Los puestos de combate distribuidos en todo el buque estaban en una situación muy crítica. Se inició la apertura de las puertas estancas que daban a la cubierta principal para agilizar la evacuación de las zonas inferiores. Allí se localizaba la central de comunicaciones.

Los compartimientos de máquinas fueron afectados por el primer torpedo británico y no hubo sobrevivientes. Los tambores de combustible del helicóptero fueron arrojados al mar para que no explotaran.

El trabajo de primeros auxilios fue intenso; además de los heridos y quemados se debió atender a los hombres con principios de asfixia debido al humo. El personal de sanidad corría por las cubiertas bajas, revisando los camarotes para que no hubiera personal malherido que pudiera quedar abandonado. En el momento que concluyeron en que no había internados en la enfermería y que los camarotes estaban vacíos, se procedió a recoger mantas y se dirigieron hacia la cubierta.

A las 16.10 se arrojaron las balsas al agua. A las 16.23 el comandante Héctor Elías Bonzo dio la orden de abandonar la nave. Comenzó así la maniobra de abandono. A las 16.50 la escora de 60° preanunciaba el hundimiento, y en 10 minutos el crucero fue engullido por las aguas.