El revés brasileño responde a demoras en la cosecha del maíz de segunda (safrinha) y a la priorización de los envíos de soja y su harina. Según la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil (Anec), el volumen proyectado para julio es de 2,48 millones de toneladas, muy por debajo de las 3,97 millones del mismo mes de 2025. En contraste, los registros argentinos muestran un ritmo acelerado: los compromisos para julio alcanzan 2,82 millones de toneladas y los de agosto ya suman 3,93 millones.
En el acumulado de la campaña 2025/2026, las exportaciones declaradas totalizan 26,8 millones de toneladas, frente a una oferta exportable proyectada por la Bolsa de Comercio de Rosario de 43,5 millones. Restan aún 16,7 millones por registrar, lo que implica un promedio mensual de 2,2 millones hasta febrero de 2027, cuando finaliza el ciclo.
Este dinamismo impacta en los precios: el maíz argentino FOB cotiza a US 215 de Paranaguá en Brasil. En el mercado interno, la presión por cumplir con los contratos sostiene los valores por encima del FAS teórico de US$ 175, calculado tras aplicar el derecho de exportación del 8,5%. (InfoGEI)



















