El estudio también analiza el impacto de las restricciones al uso de celulares en las escuelas y concluye que, aunque las prohibiciones reducen las distracciones y el uso de los dispositivos durante las clases, no existe evidencia concluyente de que mejoren de manera significativa el rendimiento académico.
Acceso cada vez más temprano
Según los datos del operativo Aprender 2024, además del 59% que posee un celular propio, otro 23% utiliza el teléfono de un familiar, lo que evidencia el amplio acceso a estos dispositivos desde edades tempranas.
Las diferencias entre provincias también son marcadas. En Santa Cruz, Catamarca y Tierra del Fuego más del 65% de los estudiantes de tercer grado tiene celular propio, mientras que en Misiones y Formosa la cifra ronda el 40%.

En la escuela secundaria, la presencia de celulares es aún mayor: 9 de cada 10 estudiantes cuentan con uno propio.
Menos distracciones, pero aprendizajes con resultados dispares
El informe, elaborado por Andrea Goldin (Conicet y Universidad Torcuato Di Tella), junto a Martín Nistal y Tomás Besada (Argentinos por la Educación), señala que la mayoría de las investigaciones internacionales coincide en un punto: las restricciones reducen el uso del celular y las distracciones en el aula.
Sin embargo, los efectos sobre el aprendizaje no son uniformes. Algunos estudios muestran mejoras moderadas, especialmente entre estudiantes con menor rendimiento o en contextos vulnerables, mientras que otros no encuentran diferencias significativas.
Tampoco existe consenso sobre otros aspectos como la convivencia escolar o la reducción del bullying, donde los resultados también son variados.
Cada vez más países regulan su uso
La regulación del uso de celulares en las escuelas se convirtió en una tendencia internacional. Según datos de la UNESCO, casi el 60% de los países ya implementó algún tipo de restricción, cuando en 2023 esa proporción era inferior al 25%.
Los modelos son diversos:
- Francia, Países Bajos y Chile aplican restricciones generales.
- Brasil, Finlandia y Dinamarca permiten el uso únicamente con fines pedagógicos y bajo supervisión docente.
- En el Reino Unido, cada escuela define sus propias reglas.
La situación en Argentina
En el país no existe una normativa nacional unificada. Actualmente, 11 jurisdicciones ya cuentan con leyes, resoluciones o protocolos que regulan el uso de celulares en las escuelas.
Entre ellas:
- CABA, Santa Fe y Formosa limitan ampliamente su uso en los niveles inicial y primario.
- La provincia de Buenos Aires aplica restricciones en la escuela secundaria.
- Mendoza solo permite el uso con fines pedagógicos y bajo supervisión docente.
- Salta y Tucumán dejan margen para que cada institución adapte las normas según su realidad.
Mientras tanto, más de la mitad de las provincias aún no cuenta con regulaciones específicas, por lo que el debate sobre el uso de celulares en las aulas continúa abierto en todo el país.


















