Durante ese período, el satélite se comunicó con bases ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego, enviando información sobre su desempeño en condiciones extremas, como radiación elevada y grandes distancias.
Uno de los hitos más destacados fue la recepción de la primera señal a más de 40.000 kilómetros de la Tierra, mientras que el dispositivo llegó a superar los 70.000 kilómetros de distancia, un récord para la tecnología espacial argentina.
ATENEA formó parte de la misión Artemis II, convirtiéndose en un paso histórico para la Argentina en la exploración del espacio profundo. Su objetivo principal fue validar sistemas críticos como comunicaciones de larga distancia, telemetría y funcionamiento de subsistemas en entornos de alta exigencia.

El proyecto, liderado por la CONAE junto a universidades y organismos científicos, deja resultados concretos que servirán para futuras misiones espaciales y posiciona al país dentro de un selecto grupo con capacidad de operar tecnología más allá de la órbita terrestre.
Este logro representa un salto clave para la ciencia y la tecnología nacional, consolidando a la Argentina como un actor emergente en la nueva carrera espacial.

















