La nueva habitación fue concebida como un espacio humanizado, pensado para acompañar a pacientes con enfermedades graves o potencialmente mortales en un entorno que se asemeje al hogar y permita el acompañamiento permanente de sus seres queridos. La iniciativa busca priorizar la calidad de vida, el alivio del sufrimiento y la contención emocional tanto de los pacientes como de sus familias.
El subsecretario de Salud, Gustavo Vera, destacó la importancia de este aniversario y remarcó que la consolidación del servicio forma parte de una política sanitaria sostenida por el Gobierno provincial. Según explicó, los cuidados paliativos ya no están destinados únicamente a pacientes oncológicos, sino a todas aquellas personas que atraviesan problemas de salud complejos y requieren una atención integral.
Por su parte, el director del Hospital Evita, Hugo Argüello, señaló que el objetivo principal de los cuidados paliativos es mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan enfermedades graves, abordando no solo los síntomas físicos, sino también los aspectos psicológicos, sociales y espirituales que acompañan estos procesos.

Una década de crecimiento
La coordinadora de la Unidad, Marcela Pedetti, recordó que el servicio comenzó hace diez años con un pequeño equipo de enfermería y un fuerte trabajo de atención domiciliaria. Con el paso del tiempo, la formación específica en cuidados paliativos permitió ampliar el alcance de la atención y acompañar a pacientes oncológicos y a otras personas con patologías complejas en sus propios hogares.
Tras la pandemia, el equipo logró concretar otro de sus objetivos: la apertura de consultorios externos, ampliando la capacidad de atención y fortaleciendo el seguimiento ambulatorio de los pacientes.
Pedetti remarcó además que uno de los conceptos centrales del servicio es considerar al paciente y a su familia como una sola unidad de tratamiento. “Buscamos que las personas puedan transitar estos procesos de la mejor manera posible, ya sea en el hospital o en su hogar, rodeadas de sus afectos”, explicó.
Un equipo interdisciplinario
Actualmente, la Unidad está integrada por médicos paliativistas, una pediatra especializada, psicóloga, kinesiólogos, terapista ocupacional, trabajadora social, enfermeras, personal administrativo y choferes, además del acompañamiento permanente de otros servicios hospitalarios como Farmacia, Laboratorio y Diagnóstico por Imágenes.
La coordinadora también destacó el trabajo interno que realizan los profesionales para afrontar el impacto emocional que implica acompañar situaciones tan sensibles. Entre otras prácticas, el equipo enciende una vela y realiza un breve momento de silencio cada vez que fallece un paciente, como forma de procesar el duelo y renovar energías para continuar asistiendo a otras familias.
Un espacio pensado para acompañar
La nueva habitación cuenta con un régimen flexible de visitas, permitiendo la presencia continua de familiares, incluidos niños. Además, posee vista hacia un jardín interno y existe un proyecto para acondicionar un patio accesible con mesas, bancos, vegetación y espacios de descanso al aire libre.
“Queremos que este lugar sea lo menos parecido a una habitación hospitalaria tradicional y lo más cercano posible a un hogar”, expresó Pedetti, quien reafirmó el compromiso de seguir construyendo una medicina basada en la empatía, la compasión y el acompañamiento integral de cada paciente y su entorno.


















