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Los 88 años del padre Juan Carlos Baigorria: una vida dedicada a servir y amar

En una entrevista realizada en 2019, el sacerdote repasó su historia de vida, su vocación y el profundo cariño que siente por Eduardo Castex. Hoy, al cumplir 88 años, esas palabras cobran aún más valor y reflejan el legado de un hombre que dedicó su vida a servir a los demás.

Desde hace casi cuatro décadas es parte del corazón de Eduardo Castex. Hoy, al celebrar sus 88 años, saludamos a un sacerdote que dejó una huella imborrable en generaciones de vecinos.

Hay personas que trascienden el tiempo, los cargos y las responsabilidades. Personas cuya presencia se convierte en un abrazo, en una palabra justa o en un gesto silencioso que acompaña los momentos más importantes de la vida.

Así es el padre Juan Carlos Baigorria, quien este domingo celebra sus 88 años, rodeado del inmenso cariño de una localidad que lo adoptó hace casi cuarenta años como uno de los suyos.

Nacido en Victorica, el padre Baigorria llegó a Eduardo Castex en enero de 1987, luego de 17 años de misión pastoral en el norte pampeano. Lo hizo por obediencia al obispo, pero también con el entusiasmo de quien comenzaba una nueva etapa. «Venía dispuesto a servir y amarlos», recordaba en una entrevista realizada en 2019 por Juan «Pipo» Gómez, cuando el entonces estudiante de Periodismo decidió retratar la vida de uno de los personajes más queridos de la localidad.

Aquella entrevista dejó al descubierto no solo la historia del sacerdote, sino también la profundidad de un hombre que siempre entendió su vocación como un regalo.

«Yo creo que soy un privilegiado de Dios. Él es el que me ha ido conduciendo«, expresaba con la sencillez que siempre lo caracterizó.

Criado por una humilde lavandera a quien definía como «una madre de corazón muy buena», recordó con orgullo una infancia feliz en el colegio salesiano de Victorica, donde aprendió los valores que marcarían toda su existencia. Más tarde llegarían el seminario, la ordenación sacerdotal en 1969 y una vida completamente dedicada a acompañar a los demás.

Cuando le preguntaron si alguna vez había dudado de su vocación, respondió con una frase que resume toda una vida:

«Si yo naciera de nuevo, elegiría de nuevo ser sacerdote, porque soy inmensamente feliz con lo que Dios me ha regalado.«

En Castex encontró mucho más que un destino pastoral. Encontró una familia.

Reconocía que los primeros tiempos no fueron sencillos. La comunidad todavía extrañaba al recordado padre Juan Mesple y muchos lo recibieron con cierta desconfianza. Sin embargo, el tiempo hizo su trabajo.

«Ya llevo 31 años amando y sirviendo a este pueblo, que ya los llevo casi en la sangre«, afirmaba emocionado en aquella conversación.

Y ese afecto fue siempre correspondido.

Durante décadas bautizó a cientos de niños, preparó primeras comuniones, confirmó jóvenes, bendijo matrimonios, acompañó enfermos, consoló familias en despedidas y celebró innumerables misas. Su figura estuvo presente tanto en los momentos de alegría como en los más difíciles de la vida de los castenses.

Lejos de las estadísticas o de los reconocimientos, nunca buscó contabilizar su obra.

«Todos los actos que hago se los ofrezco a Dios«, decía cuando le preguntaban cuántos bautismos o misas había realizado.

Con una rutina sencilla —levantarse antes del amanecer, rezar, leer y organizar cada jornada—, confesaba también una pasión muy particular: los libros.

«Si en algo he hecho una inversión es en libros, porque me gusta mucho leer«, contaba entre sonrisas, mientras admitía definirse como «casi analfabeto digital», prefiriendo siempre el contacto personal antes que la tecnología.

Cuando en aquella entrevista le preguntaron si tenía miedo al paso del tiempo, respondió con serenidad. No le preocupaba envejecer. Solo aspiraba a seguir haciendo el bien y a mantenerse preparado para el día en que Dios lo llamara.

El Cura Juan Carlos Baigorria erstuvo presnte para dar su bendición

Su último mensaje de aquella charla continúa teniendo una enorme vigencia:

«Hay que amar a Dios y al prójimo… como Él nos amó a nosotros. Hasta dar la vida por los demás.»

Hoy, a sus 88 años, el padre Juan Carlos Baigorria sigue siendo mucho más que un sacerdote. Es un referente espiritual, un consejero, un hombre de puertas abiertas y una de esas personas que dejan una marca imborrable en la historia de un pueblo.

En este nuevo cumpleaños, Eduardo Castex no solo celebra un año más de su vida. Celebra la vida de alguien que eligió, desde siempre, servir, acompañar y amar.

¡Feliz cumpleaños, padre Juan Carlos Baigorria!